El camino a recorrer para llegar hasta la empresa de los Rodríguez permite intuir fácilmente a qué sector se dedican. Al salir de la A-52 en Ribadavia, hay que pasar por la bodega más grande de la zona, tomar una carretera secundaria marcada como «Ruta do Viño de Ribeiro» y acabar en una nave en lo alto con vistas privilegiadas al embalse de Castrelo de Miño y sus viñedos. Pero ellos no se dedican a embotellarlo, sino a conservarlo, y con una gran historia detrás: Almeida es la única fábrica de corchos que hay en toda Galicia, cumple en estos meses 60 años de historia y en 2025 dio un nuevo paso clave que asegurará su legado por unas cuantas décadas más.
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